lunes, 15 de noviembre de 2010

Abren proceso para beatificar al médico chileno

Arzobispado de Antofagasta:
Abren proceso para beatificar al médico chileno Antonio Rendic
Martes 12 de Octubre de 2010

Se destaca su vocación profesional y que dedicó su vida a los más pobres.  
GUSTAVO VILLAVICENCIO
 En Antofagasta, Antonio Rendic era conocido como "el médico de los pobres": de lunes a domingo, a las 7 de la mañana, comenzaba a recibir a los cerca de 40 pacientes que hacían fila en la puerta de su consulta para ser atendidos gratuitamente.

Además, les regalaba medicamentos e incluso dinero para el pasaje de vuelta a casa.

Una hora antes de esa rutina, a las 6, ya había rezado el primer rosario del día y las oraciones de la mañana con su mujer.

Esas cualidades éticas y morales, más su vocación como médico y dedicación a los más desposeídos -que fueron reconocidas y homenajeadas en vida-, son las que 17 años después de su muerte lo tienen en el camino a la beatificación.

Así lo confirmó a "El Mercurio" el Arzobispado de Antofagasta, donde señalaron que el proceso para convertir al doctor Rendic en beato ya se inició.

Distinciones

Además del homenaje que a diario le rendían en las calles de Antofagasta, donde todo el pueblo lo saludaba con cariño, la municipalidad le entregó en 1953 su máxima distinción, el Ancla de Oro, por una vida de servicio a los más pobres.

En la oportunidad también se le reconoció en su faceta literaria. Con el seudónimo de Ivo Serge, a esa fecha ya había publicado una veintena de libros.

Con sus textos ganó premios a nivel regional y nacional.

En octubre de 1963, por sus sobrados méritos de cristiano, el Papa Paulo VI lo invistió Caballero Comendador de la Orden de San Silvestre Papa.

El doctor Rendic nació en Sutivan, Isla Brac, actual República de Croacia, el 2 de diciembre de 1896, lugar al que nunca regresó, ya que a los tres años llegó junto a su familia a Chile.

En 1921 se tituló de médico en la Universidad de Chile y en 1941 se nacionalizó chileno.

Según los postuladores de su causa, sus cualidades éticas y morales lo hacen especialmente distinto a los demás, ya que durante su vida logró influir positivamente en numerosas personas que buscaron consejo en él.

Tras su muerte, el 13 de febrero de 1993, El Mercurio de Antofagasta consignó: "Se despobló Antofagasta para decir adiós al Médico de los Pobres".


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