miércoles, 29 de diciembre de 2010

No podemos obligar a los niños a leer lo que los adultos queramos


No podemos obligar a los niños a leer lo que los adultos queramos
Eliana Pasarán, del Fondo de Cultura Económica:

 Lunes 7 de Junio de 2010

Entregarles una amplia variedad de alternativas, dejarlos que ellos escojan y no interrogarlos son algunas recomendaciones para acercar a los niños a la literatura.  
Pamela Carrasco T. "Lo peor que los padres pueden hacer es forzarlos a leer algo y luego interrogarlos con cosas del tipo: '¿te gustó? o ¿quién era el protagonista?'", dice Eliana Pasarán, gerente del área de obras para niños y jóvenes de Fondo de Cultura Económica. Y agrega que cuando los adultos leemos un libro, nadie viene después y nos pregunta qué palabras nuevas aprendimos. "¿Por qué hacerlo con los niños? Eso mata el placer lector", asegura.

Para ella, no es cierto que los niños no lean. "De hecho, la Feria del Libro Infantil y Juvenil que se desarrolló esta semana en Santiago estuvo llena. Lo que pasa es que a veces los niños no leen lo que los adultos quieren", añade.

En su opinión, lo importante es crear un ambiente propicio a la lectura dentro de la casa desde los primeros meses de vida. De hecho, recomienda partir con Board Books, o "libros de cartón", para niños de entre 0 y 3 años, que resultan muy atractivos visualmente. "Son mini historias que los papás les pueden leer a sus hijos para formar un lazo afectivo entre la lectura y la familia", dice.

A esta edad también aconseja leerles poesías o canciones, que tienen un ritmo, consonancias y palabras que le permiten al niño ir generando un contacto especial con la lengua y sus distintos matices.

Ya entre los 3 y 6 años, lo mejor son las historias cortas y con mucho humor. "También es bueno leer los 'clásicos', pero referidos a los libros que forman parte del imaginario cultural, como los cuentos tipo Bella Durmiente o Caperucita Roja, que a los más pequeños les siguen gustando. O los títulos de Edgar Allan Poe, que son muy elocuentes", dice.

Y desde los 7 años en adelante, cuando ya saben leer, recomienda que sean los mismos niños los que elijan lo que más les guste, lo que puede ir desde romances, novelas de terror o libros científicos. "A esa edad ya saben lo que quieren, y lo importante es que puedan escoger entre una variada oferta de estilos. Es clave que vayan evolucionando como lectores, según sus gustos; no importa que escojan un libro de Barbie", sostiene.

Para ella, el problema con la literatura para niños es que se vincula siempre con lo educativo o valórico. "Y es algo que pasa de manera natural y que el niño descubre por sí sólo con todo tipo de libros, pero obligarlos a leer ciertos contenidos, negarles otros o evaluar siempre lo que aprendieron, sólo los aleja de lo natural que debería ser para ellos leer", añade.

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