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miércoles, 29 de diciembre de 2010

Muestra los rastros del Big Bang:


Martes 6 de Julio de 2010

Muestra los rastros del Big Bang:
Foto del satélite Planck entrega la información más antigua del universo

 "No estamos dando una respuesta. Estamos abriendo las puertas a 'El dorado', un paraíso donde los científicos pueden buscar las 'pepitas de oro' que los lleven a una mayor comprensión de la formación y el funcionamiento actual del universo", dijo un emocionado David Southwood, director de Ciencia y Exploración Robótica de la Agencia Espacial Europea (ESA), al presentar la primera imagen de todo el universo enviada por el satélite Planck.

La foto no sólo entrega una nueva visión de cómo se formaron las estrellas y las galaxias, sino que muestra cómo el propio cosmos se desarrolló después del Big Bang.

"Esta imagen tiene una cantidad de información enorme, que va a tardar años en ser analizada", confirma Nelson Padilla, profesor de astronomía de la Universidad Católica.

Padilla agrega que hubo al menos dos satélites que hicieron fotos como éstas previamente, "pero con menos sensibilidad y menos pixeles". Él espera que estos nuevos datos ayuden a resolver dudas sobre las teorías actuales, especialmente en lo que respecta a la materia y a la energía oscura.


El mayor valor de la foto está en los puntos rojos de sus extremos, que muestran los rastros del Big Bang, mientras que la línea del centro muestra nuestra galaxia. La idea de los astrónomos es concentrarse en los bordes, donde se pueden observar "pequeñísimas diferencias en las temperaturas del universo, que revelarían los lugares donde creemos que se formaron las galaxias. Esta es la información más antigua del universo que existe", agrega Sebastián López, astrónomo y académico de la U. de Chile.

La sonda registra, gracias a la radiación en microondas (CRMB, por sus siglas en inglés), la luz más antigua del cosmos, unos 380 mil años después del Big Bang.

Puesto en órbita en mayo de 2009, el satélite, ubicado a 1,5 millones de kilómetros de la Tierra, seguirá recabando datos hasta principios de 2012.

lunes, 27 de diciembre de 2010

Es inconcebible que estemos solos en el Universo

Es inconcebible que estemos solos en el Universo

Viernes 8 de Octubre de 2010

Ingeniero aeronáutico que ha viajado dos veces al espacio visitó Chile:

El cosmos es tan vasto, dice el astronauta español Pedro Duque, que un día alguien responderá las señales enviadas al espacio desde la Tierra.  
Richard García Dos veces ha estado en el espacio Pedro Duque (47). La primera fue en 1998, cuando viajó en el Discovery, oportunidad en que se transformó en un héroe nacional para los españoles y una figura mediática a la que todavía no se acostumbra.

La segunda, en 2003, formó parte de la tripulación de una nave Soyuz rusa que viajó a la Estación Espacial Internacional, donde permaneció 10 días haciendo experimentos científicos.

"Es una experiencia única; uno es un privilegiado que pertenece a un club de apenas 500 personas", cuenta en conversación con "El Mercurio".

Este ingeniero aeronáutico visitó esta semana Chile para participar en el congreso latinoamericano de observación de la Tierra por el satélite LARS.

Enfatiza que ser astronauta es un trabajo, pero de él se obtiene una experiencia única. "Es una gran responsabilidad también porque uno representa a un país o a una comunidad científica para la cual estás haciendo experimentos. Pero luego allá arriba los sentimientos son completamente únicos, ver la Tierra desde arriba, la ingravidez, todo eso es algo difícil de describir".

El miedo y la soledad no fueron un problema allá arriba, dice. "Vamos con mucha preparación, más o menos sabemos lo que puede ocurrir y dónde están los riesgos. Justamente el entrenamiento previo está dirigido a que uno no tenga miedo y sea ineficiente por ello. Siempre hay alguien de la tripulación, y desde la Tierra nos ayudan, por lo que la soledad no es algo que haya sentido arriba".

La ingravidez es omnipresente durante todo el viaje. "Todavía no existe nave alguna que cree condiciones artificiales de gravedad. Cambia mucho, pero uno se acostumbra. Al principio es desconcertante, pero después resulta divertido. Hay que aprender a moverse de forma completamente distinta, aprender a no soltar los objetos, a pegarlos siempre porque si no salen volando".

Hace cuatro años que se retiró de la Agencia Espacial Europea para desarrollarse en el área privada. Sigue en la reserva y no descarta volver.

No le ha tocado ver nada raro en sus viajes ni tampoco lo ha escuchado de sus compañeros, pero no descarta que exista vida inteligente en algún otro lugar. "Pero como dice Carl Sagan en 'Contacto', somos una civilización muy joven. Hace muy poco tiempo que viajan nuestras señales por el espacio. Un día habrá alguien que las detecte y las conteste. El Universo es tan gigantesco que es inconcebible que estemos solos".

De momento, su actividad está centrada en el primer satélite de observación desarrollado con capital privado en Europa. "Es propiedad de una compañía española, pero puede tomar imágenes de cualquier ciudad del mundo. Sólo hay que llamar y se les hace la imagen que necesiten", dice.

Reconoce que hoy los temas presupuestarios tienen a los europeos desarrollando proyectos espaciales a un décimo de la capacidad que los estadounidenses, y estos últimos todavía no tienen claro tampoco cuál será su destino próximo. Advierte que ambos deberán ponerse al día porque corren el riesgo de ser relevados. "El interés del público, en especial de las generaciones jóvenes, es tan grande que la exploración espacial va a salir de algún lado. No podemos ignorarla para siempre. Si no lo hacen Estados Unidos, Europa o Japón, vendrá alguien que explote ese interés y proporcione a la humanidad lo que está pidiendo. Y está claro que las nuevas potencias tecnológicas asiáticas como China e India tienen totalmente la vocación de ocupar el hueco que dejan las potencias tradicionales".

lunes, 20 de diciembre de 2010

La Estación Espacial cumple hoy 10 años

Vida útil extendida hasta 2020:
La Estación Espacial cumple hoy 10 años como hospedaje de astronautas
2 de noviembre de 2010

El gran laboratorio del espacio lleva una década en uso a pesar de que aún no se termina su construcción.  

 
La Estación Espacial Internacional (EEI) está de fiesta. Hace 10 años que llegó la primera tripulación ha habitarla y desde entonces nunca se ha quedado sin inquilinos.
El 2 de noviembre de 2000, la Soyuz se acopló al laboratorio orbital llevando a los primeros tres astronautas que pernoctarían en las instalaciones: los cosmonautas rusos Yuri Gidzenko y Serguéi Krikaliov, y el astronauta estadounidense William Shepherd.
Quizás fue una de las misiones más cruciales que ha tenido la EEI, ya que durante cuatro meses y medio se dedicaron a poner en funcionamiento todos los sistemas del complejo.
La construcción de la estación había comenzado dos años antes con el lanzamiento del módulo ruso Zariá, la primera piedra de la estación.
Dos meses más tarde se enganchaba a la unidad rusa el módulo estadounidense Unity como segundo componente del laboratorio orbital. Pero sólo un año y medio después la unión del módulo de servicio Zvezdá hizo de la estructura un espacio habitable.
Desde la llegada de la primera tripulación permanente, la plataforma ha tenido 196 astronautas hospedados de Rusia, Estados Unidos, Canadá, Italia, Francia, Japón, Sudáfrica, Bélgica, Países Bajos, Alemania, Suecia, Malasia, Corea del Sur, España y Brasil.
Además, siete afortunados y millonarios turistas espaciales han disfrutado de las instalaciones de la EEI, el primero fue el estadounidense Dennis Tito en 2001 y el último el canadiense Guy Laliberté.
En estos 10 años, la estación ha sido abastecida de estructuras, astronautas e insumos por 67 viajes de vehículos rusos, 34 de los transbordadores estadounidenses, así como de un aparato espacial europeo y otro japonés.
Además, las tripulaciones han tenido que realizar 150 caminatas espaciales tanto para arreglar desperfectos como para instalar nuevas partes de la estructura. Ello ha permitido la mejora de las estadías de sus inquilinos. Lo que partió como una estación de "una estrella" hoy tiene cuatro. Especialmente luego que en 2009 se ampliara la capacidad de 3 a 6 astronautas que pueden permanecer al mismo tiempo.
La ampliación permitió dejar atrás algunos roces que hubo entre rusos y estadounidenses por un tema sensible: el baño. El excusado del antiguo módulo ruso Zvezdá dista mucho del cómodo estadounidense, el que sólo estaba reservado para los astronautas y vedado para los cosmonautas. Hoy su uso no tiene limitantes.

El misterio del origen de los rayos cósmicos"

"Durante esta década resolveremos el misterio del origen de los rayos cósmicos"
James Cronin, Premio Nobel de Física 1980:

El científico estuvo en Chile para hablar del observatorio Pierre Auguer de Mendoza, el mayor del planeta que rastrea estas partículas que caen del cielo.  

Richard García 
Lo más parecido a detectar una aguja en un pajar a nivel astronómico es la detección de rayos cósmicos. Desde 2004 que el observatorio Pierre Auguer, situado en Malargüe, en plena provincia de Mendoza, en Argentina, está dedicado a captar la llegada de estas partículas procedentes del espacio exterior.
Antes de chocar con la Tierra, estos viajeros tienen 100 millones de veces más energía que la producida por el mayor acelerador de partículas del planeta, pero son muy pocos los que alcanzan este destino final, ya debilitados tras atravesar la atmósfera. "Son extremadamente raros, los que más nos interesan tienen una tasa de arribo estimada de uno por kilómetro cuadrado cada cien años", explica James Cronin, quien fue Premio Nobel de Física 1980. Cronin fue uno de los impulsores del proyecto y también su primer director hasta que jubiló, pero no ha perdido contacto con la iniciativa. Justamente vino a Chile invitado por el Centro de Estudios Públicos para contar sus avances y también su política de divulgación.
Ciencia por ciencia
El observatorio abarca un área de 3 mil kilómetros cuadrados, un tercio del tamaño de la isla grande de Chiloé. Por eso no es raro que se hayan instalado en Argentina. La instalación incluye 1.600 tanques detectores (son como pozos de agua) separados por 1,5 kilómetros entre sí. Los tanques contienen en su interior una bolsa con 12 mil litros de agua muy pura y en la que la partícula deja su rastro. Sensores envían, posteriormente, la información a una unidad central que procesa los datos.
Complementa el sistema un conjunto de 24 telescopios. "Estos últimos ven cómo los rayos cósmicos interactúan con la atmósfera y producen una cascada de miles de millones de partículas que genera una luz muy débil que registran los detectores", explica Cronin.
Originalmente se creía que estos rayos cósmicos provenían uniformemente de todas las direcciones del cielo, pero gracias a los estudios realizados en Malargüe ya saben que hay lugares del universo más propensos a generarlos.
La idea de resolver este misterio -el origen de los rayos cósmicos- ayudará a comprender mejor el universo en que vivimos. No buscan generar nuevas fuentes energéticas o algo parecido.
"No lo investigamos porque sea práctico". Afirma que si los científicos del pasado se hubieran cuestionado para qué estudiar la electricidad si no le veían ninguna utilidad práctica nadie se habría beneficiado de todos los derivados que fueron posibles por ello.
Los grandes proyectos científicos requieren de instrumentos de frontera y eso implica avances en otras áreas como paneles solares, sistemas GPS, comunicaciones, que no habrían sido posibles sin la demanda de estas iniciativas.
También está el componente educativo. En Malargüe construyeron una escuela, hacen divulgación científica, conectaron la ciudad con internet y levantaron un planetario.

Chile y la exploración espacial

Robert Zubrin, presidente de la Mars Society:
Chile puede y debe participar en la exploración espacial
Domingo 3 de Octubre de 2010

El científico, quien visitó Chile esta semana, propone instalar en el desierto de Atacama estaciones de investigación que recreen las condiciones de Marte, para probar a los futuros astronautas que viajen hasta allá.  
Richard García 


Robert Zubrin tenía nueve años cuando en 1961 el ex Presidente Kennedy fijó el objetivo de ir a la Luna. "La atmósfera de optimismo era impresionante: alcanzaríamos la Luna para 1970, Marte en 1980, Saturno en 1990 y Alfa Centauro el año 2000. Yo quería ser parte de eso. Al final, conseguimos cumplir sólo la primera parte de ese programa. Fue un sueño traicionado", dice.

Zubrin hoy es el director de la Mars Society, la principal organización civil de EE.UU., que promueve el estudio, la divulgación y la exploración del planeta rojo. La semana pasada estuvo en Chile invitado por la Fuerza Aérea y aprovechó para realizar dos conferencias, una en la Academia Politécnica Aeronáutica y otra en el Colegio de Ingenieros.

En 2020... o 3020

En conversación con "El Mercurio", este ingeniero aeroespacial, máster en astronáutica y doctorado en ingeniería nuclear, enfatiza que, desde un punto de vista técnico, estamos más cerca de enviar humanos a Marte de lo que estábamos de mandar gente a la Luna en 1961. "Si tomamos la decisión de hacerlo podríamos estar en Marte para 2020, pero si no la tenemos, podríamos estar allí recién en 3020".

El viaje demora seis meses y la idea es quedarse allá un año y medio para después retornar.

Considera que más allá de las aprensiones sobre confinamiento, resistencia o amenazas de radiación, el principal problema será la convivencia del grupo. "No es que la pasarán aburridos, sino que tendrán trabajo en exceso. Van a estar muy ocupados y deberían hacerse cargo de eventuales fallas en los equipos. También deberán enfrentar la competencia interpersonal. Habrá mucho estrés".

Propone instalar dos estaciones de investigación en medio del desierto de Atacama. "Pongamos allí a la tripulación que queremos mandar a Marte y démosle tareas para que desarrollen un programa en terreno, operando con las mismas restricciones de Marte durante un año. Deberán cuidar su equipo, hacer reportes. Eso les haría formar un espíritu de grupo. Los mejores serían los elegidos para el viaje".

Cuenta que ya ha tomado contacto con científicos chilenos, que también respaldan la idea, y que está haciendo contactos a nivel de gobierno.

Según Zubrin, Chile puede y debe involucrarse activamente en la exploración espacial. Cree que actualmente ya debería haber gente viajando a Caltech y al MIT para aprender diseño de naves espaciales, y participar como estudiantes graduados en el diseño de las misiones no tripuladas que se están enviando hoy. Luego retornar y establecer departamentos de ingeniería aeroespacial en universidades y centros politécnicos como el de la FACh.

"Podrían empezar con diseños de instrumentos para los vuelos de estadounidenses, europeos o rusos y, tal vez en el futuro, chilenos; incluso crear sondas robóticas. ¿Sabía que el Mars Global Surveyor, uno de los orbitadores marcianos, costó 150 millones de dólares? Es lo mismo que valen esos grandes edificios nuevos de Santiago. Un país como el de ustedes, que es básicamente un país avanzado, con gente educada y donde es fácil elegir y especializarse, está capacitado para participar en esto y debería hacerlo".


 Perfil profesionalRobert Zubrin es doctor en ingeniería espacial y nuclear en la U. de Washington.

Presidente de Mars Society , organización civil sin fines de lucro creada por Zubrin en 1998.

Su objetivo es promover la exploración y colonización de Marte. Impulsa proyectos de investigación y desarrollo. Actualmente, cuenta con una base en el Ártico y otra en el desierto de Utah; ambas intentan simular las condiciones que enfrentarían los futuros viajeros al planeta rojo.

La vida extraterrestre

Vida extraterrestre
Viernes 15 de Octubre de 2010
"La vida extraterrestre no tiene por qué ser alienígenas verdes"

Dado el número de planetas y estrellas que se están detectando fuera del sistema solar, "no debería sorprender que haya vida extraterrestre. No hablamos de seres como ustedes o yo, pueden ser sólo bacterias", dijo ayer Mazlan Othman, directora de la Oficina de Asuntos del Espacio Ultraterrestre de Naciones Unidas, con sede en Viena.

"A veces, la connotación que se tiene sobre la vida extraterrestre es la de alienígenas verdes con grandes y encantadores ojos, pero lo más probable es que se trate de bacterias", dijo.
Esta astrofísica se hizo famosa luego de que "The Sunday Times" publicara, a finales de septiembre, que la ONU la había nombrado como embajadora para un primer contacto con vida extraterrestre, algo así como una "embajadora para aliens”. Un nombramiento que ella se apuró en desmentir.
Y ayer volvió a negarlo. También aseguró que la agencia de la ONU que dirige no está analizando la posibilidad de un encuentro con vida extraterrestre, aunque reconoció que la entidad "es lógicamente uno de los muchos mecanismos que hay para este tipo de discusiones".
Respecto a la posibilidad de que exista una amenaza por parte de vida extraterrestre, contestó: "No tengo la respuesta ante una posible amenaza de que alguien traiga del exterior una bacteria o que alguien nos ataque con algún navío espacial".
Othman insistió en que, como astrofísica y mirando las estadísticas, existe "la posibilidad" de que se encuentre vida fuera del sistema solar. Y ante tal posibilidad, "no sé qué papel jugaría yo, porque aún no está decidido".